martes, 21 de septiembre de 2010

Navegación por el Níger (Experiencias-2007)


El río Níger es el tercer río africano -el principal de África Occidental-, sólo superado por el Nilo y el Congo. Nace en Guinea Conakry, atravesando Malí, Níger, Benín y Nigeria, donde desemboca formando el gran Delta del Níger en el Golfo de Guinea.

Río por el que navegó en el siglo XIV Ibn Batuta, creyendo que era el Nilo. Y el explorador Mungo Park, a finales del siglo XVIII, para descubrir su curso. Un río lleno de historia. Es el mismo por el que navegaremos en una gran pinaza, durante los próximos tres días; la distancia que separa Tombuctú de Mopti.


Hacemos una corta parada en Dire para comprar provisiones y continuamos navegando. A las seis de la tarde ya es oscuro y varan la pinaza en una islita de arena fina y blanca. En un momento están levantadas las tiendas en las que dormiremos. Cenamos a la luz de las estrellas, admirando el rastro de la Vía Láctea y nos acostamos muy pronto. Mañana empezaremos a navegar al amanecer.

Navegamos hacia Niafunké, ciudad natal del cantante Alí Farka Touré, primer intérprete de blues africano que logró una popularidad masiva en su continente natal y en occidente. En 2004 lo nombraron alcalde y dejó un buen rastro de su presencia: instaló bombas de agua para favorecer el riego en los campos de cultivo y construyó un centro cultural, con salas para exposiciones y conciertos.

Los niños corren alegres a recibirnos al grito de ¡tubabu, tubabu!, y un grupito me rodea. Todos quieren hacer la ruta cogidos a mis manos: en un momento cuento tres niños, a cada lado, cogidos de mis dedos.


Visitamos juntos la ciudad y nos acompañan hasta que volvemos a embarcar. Mientras nos alejamos del poblado, ellos van corriendo por la orilla agitando su mano en señal de despedida.

El paisaje que se ofrece a ambas orillas del río es espectacular: se ve desde zonas desérticas a intensivos cultivos de arroz. Algunos poblados, como no poseen métodos mecánicos para llevar el agua hasta los campos de cultivo, sus habitantes han de dedicarse a la pesca.

Una vez visitado el poblado de Youvarou, entramos en aguas del Lago Débo, que nos ofrece unas bellísimas imágenes de postal: poblados aislados y abandonados, por la crecida del agua del lago, se reflejan en él como si de un espejo se tratara.


Hemos visto pinazas que transportan mercancías y pasajeros -tan cargadas- que se diría que les entraba agua por la borda.

Una nube de mosquitos nos recibe cuando atracamos en una pequeña playa, para levantar las tiendas. A mitad de la noche unas gotas de agua caen sobre mi cara y hacen que me despierte: la humedad exterior se va filtrando por las paredes de la tienda; ¡a ninguno se nos ha ocurrido poner el doble techo!

Estamos ya cerca de Mopti, pero antes atracamos en un pueblito llamado Kora. Éste está dividido en dos: unas cuantas casas en la ribera del río y el resto -con una bella mezquita de colores-, separado por un ancho lago formado por las fuertes lluvias que cayeron entre septiembre y principios de octubre. Hay zonas en las que se puede cruzar a pie, con el agua hasta la rodilla y otras más profundas, donde utilizan una piragua.


El tiempo se vive de una manera muy distinta en África y una delgada línea separa la vida de la muerte. El río Níger sigue su curso, todavía lento, repetido cada año; nunca se seca. Sus aguas han levantado pueblos, culturas e imperios que durante siglos vivieron completamente al margen del hombre blanco. Países, gobiernos, petroleras e intereses comerciales han alterado el equilibrio de la zona. Aun así, el Níger resiste dibujando uno de los escenarios más fascinantes y hermosos de la geografía africana.


Más información sobre el viaje a Malí


jueves, 9 de septiembre de 2010

Turismo solidario (Experiencias-2005)


Las enormes bolsas de pobreza, el hambre y las enfermedades, que azotan a los países del tercer mundo, sólo eran conocidas por los aventureros y misioneros que arriesgaban sus vidas para llegar a ellos.

No hemos sabido, hasta hace unas décadas, del alcance de esta tragedia cuando, en este mundo tecnológico del siglo XXI, los medios de comunicación nos la han traído al salón de nuestras casas: esa fría realidad vista desde el otro lado de la pantalla. Sin embargo, en contrapartida, gracias al abaratamiento de los medios de transporte, hemos podido -como turistas-, llegar a países donde antes era impensable hacerlo. Ello nos ha permitido comprobar la verdadera magnitud del problema, a la vez que contribuimos a paliarlo mediante las divisas que se dejan en el país y que sirven para crear riqueza.

No es nada fácil pasar, en unas horas, de un mundo de bienestar a un mundo con enormes carencias: hay que estar preparado para ello. Aún así, pasados los primeros instantes, el primer shock, uno se olvida de “su” mundo y queda impregnado -si se va con la mente abierta- de esa manera de vivir con poco o nada; de hacer, o mejor dicho de no poder hacer frente a las enfermedades -por falta de medios-, al hambre, a los rigores del clima sin medios para guarecerse.

Es imposible sustraerse a ello por la extrema sencillez y amabilidad de sus habitantes que, con la mirada limpia y una amplia sonrisa, corresponden a quienes les visitan.

Ante esto, uno regresa a su país con otras ideas, con otros pensamientos e intenta hacer llegar el mensaje de lo que ha visto, olido, escuchado..., a sus amistades y conocidos.

Amistades y conocidos que, muchas veces, han visto lo mismo por televisión, y se quedan impasibles porque les queda muy lejos o, quizás, porque lo que se ve en dicho medio se presenta muy frío. Y es aquí, sabiendo de primera mano lo que está pasando, que las conciencias se pueden movilizar en ayuda de los más desfavorecidos.



Pero hay otra forma de hacer turismo también. Un turismo que va un paso más allá, no siendo, una opción mayoritaria para quien viaja por no ser demasiado conocido. Un paso que significa comprometerse.

La filosofía de estos viajes, organizados por ONG’s, principalmente, es la de conseguir que quien viaje conozca, de cerca, la realidad de un país o de un área -generalmente del Sur- y que se involucre hasta tal punto que, a su vuelta, mantenga contacto con la organización y divulgue lo que ha visto y aprendido.

Según el grado de implicación que se busque, se puede viajar al lugar de destino para conocer los proyectos de cooperación al desarrollo que se organizan allí, o animarse a ser colaborador en un campo de voluntariado, donde se trabaja durante uno o dos meses en programas educativos, sanitarios, de medio ambiente, animación socio-cultural o comercio justo.

El alojamiento suele ser en albergues rurales o en las propias casas de los miembros de la comunidad a la que se viaja, y los gastos corren a cargo de quien viaja. Quienes decidan hacer este tipo de “turismo” deben disponer de al menos dos semanas libres, cuando se trate de un programa de turismo solidario, y un mes cuando el objetivo es ser brigadista o trabajar en un campo de voluntariado. Además, es requisito obligatorio haber cumplido los 18 años.

Una de las entidades con experiencia en este campo es la Fundación Vicente Ferrer, que organiza varios recorridos por la India para conocer el país. Además, todas las rutas terminan en Anantapur, donde la Fundación realiza un amplio programa de desarrollo integral. El objetivo es que las personas, que colaboran durante el año, comprueben los resultados de su aportación tanto en los proyectos que se desarrollan con mujeres, como en el caso de los menores apadrinados, a los que se puede conocer.

Hay un sinfín de organizaciones con las cuales se puede colaborar, ya sea mediante lo que se denomina apadrinamiento –pagando una cuota-, mediante la colaboración económica para ayuda a los proyectos que desarrollan o mediante la colaboración directa, trabajando con ellos allá donde realicen sus actividades.

En el 2005 visité Bolivia donde, a través de Ayuda en Acción apadrinaba a un niño, en Coroico. El recibimiento que nos hicieron los miembros de la organización y las atenciones que tuvieron con nosotros, durante los tres días que estuvimos allí, fueron inmejorables.

Tuve la oportunidad de visitar los proyectos que tenían en marcha, o ya acabados. Ni que decir tiene que quedé muy satisfecha al ver qué resultados se obtienen con mi pequeño granito de arena, entre otros muchos.
Antigua escuela en Coroico

Actual escuela en Coroico


Cualquier ayuda que podamos prestar a otro, en este mundo, es una deuda contraída con él. John Ruskin


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Desde "con mapa y gps": El primer blog de viajes al que comenzamos a seguir. Lo descubrimos buscando información sobre el PN Corcovado en Costa Rica y nos enganchó lo completo de sus relatos, la variedad y originalidad de destinos y sobre todo y por encima de todo la amabilidad y la cercanía de Mª Mercè...

Desde "Memorias del Mundo": Es difícil hablar de Mercè y ser objetiva, pues por ella siento muchísimo cariño y admiración. Solo puedo decir que es una viajera como pocas, de aquellas que no permanece indiferente y con un corazón inmenso, que no podía faltar entre mis favoritos.

Desde "myguíadeviajes": Una de las viajeras más apasionadas que he conocido, María Mercè no para de viajar y nos los cuenta todo en su genial blog.

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